Performance fotografica sobre Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begona Siles

La segunda escena, fotografiada en la Plaza sobre las Fueros, tenia 2 posiciones: una con el adulto en emplazamiento fetal desplazandolo hacia el pelo la femina sobre pata enfrente, y la una diferente, con el hombre de rodillas desplazandolo hacia el pelo la femina dandole la espalda.

Performance fotografica sobre Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begona Siles

La tercera escena, realizada en la avenida Roteros, contaba con la participacion monopolio de los miembros masculinos, tapados, a modo sobre crisalidas, con la tejido blanca transparente.

Performance fotografica sobre Spencer Tunick en Valencia. Foto: Begona Siles

Asi­ como la cuarta desplazandolo hacia el pelo ultima, se llevo a cabo bajo el arbol magnolio que hay en la esquina sobre Conde Trenor. En esta decorado, solo participaban las mujeres. Sus cuerpos tumbados se extendian como rizomas alrededores del inmenso e imponente ficus.

La pericia

Con esa movimiento decisiva de quitarse la ropa y no ha transpirado participar en la instalacion fotografia de Tunick, las miles sobre participantes expresaban la euforia catartica y unitaria misma de los que sienten, sobre muchas forma, que han hecho un acto transgresor. Pero conviene memorizar que Tunick, luego de la querella contra el juez de New York en 1994 (la que gano) unico desempenar sus instalaciones cuando logra todos los permisos legales sobre la autoridad cualificado.

De este modo, Tunick cumple con la normativa, nunca la transgrede. En todo caso, la trasgresion se situaria en otro marco al margen a la ley civil asi­ como mas siguiente a ese otro precepto cultural relacionado con lo ancestral: el tabu al cadaver desnudo. Las individuos participantes, de este modo, sienten un acercamiento a un estado de natura.

Spencer Tunick, en un segundo de su intervencion fotografica en Valencia. Foto: Begona Siles

La observacion de Tunick

Tunick convierte a los miles de individuos desnudos en la manera compacta y abstracta. La masa sobre cuerpos, carente vestimenta, que se extiende igual que la materia por el pavimento, por el pavimento o por la tierra. Y, igual que senala el fotografo, “creando un cuerpo humano vivo, organico que revela, desafia o reconfigura los lugares sobre ojeada de la desnudez y sobre la privacidad”.

La observacion fotografica sobre Tunick revela las cuerpos desnudos sobre varones y chicas igual que una masa sobre la naturaleza, despersonalizada, sencillamente cuerpos, desprovisto sexualidad, carente erotismo, carente pornografia. Las cuerpos desnudos se expanden como una sustancia viva por el paisaje urbano en una confrontacion entre la naturaleza asi­ como la civilizacion.

Desplazandolo hacia el pelo sera la pericia sobre la desnudez, igual que estado organico desplazandolo hacia el pelo natural, referente a la civilizacion, lo tinder que prime ante la lente de Tunick, igual que ante el sentimiento de las participantes. Una desnudez que impide el repliegue del individuo acerca de si mismo y no ha transpirado propaga un estado sobre comunion mismo sobre un grupo atavico.

Spencer Tunick, durante su intervencion fotografica en Valencia. Foto: Begona Siles

Se podria declarar, igual que senala Georges Bataille en su libro ‘El erotismo’, que la movimiento decisiva de estas performances fotograficas sobre Tunick sobre quitarse la ropa lleva al fotografo y no ha transpirado a sus referencias a soportar “que somos seres discontinuos, individuos que mueren aisladamente en la aventura ininteligible; sin embargo nos queda la nostalgia sobre la continuidad perdida. (…) La desnudez se opone al estado cerrado, es decir, al estado sobre la vida discontinua. Es un estado de difusion, que revela un ir en pos sobre la continuidad posible del ser, mas alla del repliegue referente a si”.

Una idea que Spencer Tunick afirma en las multiples entrevistas: “Los participantes toman moralidad, en todos estos retratos sobre conjunto, sobre la vida, sobre la muerte desplazandolo hacia el pelo del arte”.

Quiza sea ese sentimiento de comunion el que consiga que se produzca un silencio casi sepulcral, en el momento en que Tunick toma la camara Con El Fin De conseguir la fotografia del retrato grupal. En ese instante, el murmullo producido por las miles sobre usuarios desnudas se ensordece: nada se oye, ninguna persona se mueve.

Fotograma sobre ‘Anticristo’, sobre Lars von Trier.

Cuerpos como natura: de lo imaginario a lo siniestro

Los retratos masivos sobre individuos desnudos no solo forman la figura abstracta, sino ademas conforman el cadaver como la masa de la natura. Los cuerpos desnudos de toda puesta en decorado sobre Tunick son retratados desprovisto provocacion, con una observacion casi naif que embellece la desnudez. Quiza lo que Spencer Tunick esta presentando, semejante y igual que apunta Carlos Cuadro, director del Centro Niemeyer sobre Aviles, “son los cuerpos en el paraiso. Su camara es declarante de su particular vision del Juicio Final, nunca desde una perspectiva simbolica religiosa, sino desde un racionalismo humanistico que sabe que nunca existe mas paraiso que los cuerpos desnudos en comunicacii?n con la naturaleza”.

Por eso, en esta ultima instalacion sobre ‘Valencia. Tez del Mediterraneo’, las cuerpos desnudos que se fusionan con la natura, en particular con el esplendido magnolio sobre Conde Trenor, sean solo las cuerpos de las mujeres. De tal modo, el valor sobre reivindicacion asi­ como empoderamiento femenino, que subyace detras de esta performance, alcanza en esta puesta en decorado toda la coherencia en la obra del fotografo: el torso mujeril imaginario enraizado a modo de rizoma con el magnifico arbol. De nuevo, en esta performance fotografica, el cadaver femenino seri­a representado como expresion principio de la esencia.

Asi­ como ante esa perspectiva imaginaria sobre la fotografia sobre Spencer Tunick sobre cuerpos desnudos fusionados a paisajes simbolicos sobre ciudades o de natura, cabe incluir, por contraste, la inspeccion siniestra del director danes Lars von Trier en su cinta ‘Anticristo’ (2009). Lars von Trier muestra los cuerpos desnudos de hombres asi­ como mujeres enraizados de modo siniestra a la naturaleza, a la tierra; cuerpos desnudos como metafora sobre una natura siniestra desplazandolo hacia el pelo mortal. Y no ha transpirado en ese universo de la pelicula, la chica, el cuerpo humano mujeril, Se Muestra como un tronco aciago, un cuerpo abyecto.

Desplazandolo hacia el pelo de este modo, la ocasii?n mas, el tronco femenino queda inscrito igual que vinculacion imaginaria con la natura –Tunick– o bien como fusion siniestra –Lars von Trier–.

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